Usos del tiempo, educación e inmediatez

Comparto con ustedes una nota publicada el 5 de Abril, en Infobae titulada “La cultura de lo inmediato, ¿culpable de que hoy no se sepa estudiar?” La propuesta que expone el artículo consiste en un proyecto de coaching estudiantil desarrollado por dos psicopedagogas de la Universidad del Salvador tendiente al desarrollo de técnicas de estudio. Seguramente el contenido de la nota podría ser abordado por muchos de los equipos. Sin embargo, desde la mirada de los Usos y Mercantilización del tiempo libre, me pareció interesante considerar algunos aspectos.

En primer lugar, en la nota se responsabiliza abiertamente a las nuevas tecnologías de las dificultades de aprendizaje de los alumnos: “entre las causas de por qué a los chicos les cuesta cumplir con las exigencias analizaron que la sociedad tiene un nivel de dispersión impresionante, la tecnología nos absorbe, en muchas familias ambos padres trabajan y los chicos están solos.” El punto central del diagnóstico que desarrollan las psicopedagogas son las implicancias -negativas- que los usos cotidianos que damos a la tecnología podrían tener en el aprendizaje. Sostienen que la sociedad valora lo inmediato, y que esta cultura no daría lugar al conocimiento reflexivo que propone la escuela, de ahí el fracaso de los alumnos.

El diagnóstico abre un cuestionamiento interesante respecto de los usos de la tecnología, pero no problematiza las responsabilidades que el sistema educativo general y el dispositivo escolar puedan tener en el fracaso de los estudiantes. Se deja entrever aquí el desfasaje entre la cultura educativa y esta “cultura de lo inmediato” que proponen las nuevas tecnologías.

Otro aspecto importante se vincula con el uso del tiempo. En el comienzo de la nota la capacidad de distinguir lo principal de lo secundario se refiere al análisis textual. Sin embargo, hacia el final se vincula esta idea con el tiempo. La principal tarea que desarrollaría este sistema de coaching es la organización y el manejo del tiempo, con la intención de que los alumnos puedan priorizar lo “principal de lo secundario”.  En este caso, ¿Qué sería lo prioritario y qué lo secundario? La frase me recordó a lo trabajado en teóricos sobre el tiempo de vida y las actividades que privilegiamos para nuestro tiempo libre. Tal vez sea solo una impresión, pero me parece que estas expresiones avalarían la idea de que jugar “es una pérdida de tiempo”.

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