La indivisibilidad de lo indivisible

¿Por qué no ponerle humor a Constructo? La risa tiene muchos beneficios fisiológicos para el ser humano, por eso, esta entrada empieza con este video de Violencia Rivas:

http://www.youtube.com/watch?v=pePf-8nEW9k

Siempre Peter Capusotto, en su programa “Peter Capusotto y sus videos” emitido por Canal 7, reproduce estereotipos muy fuertemente arraigados en el imaginario de nuestra sociedad; estos estereotipos y serializaciones son indispensables en la producción de las industrias culturales (Justo von Lurzer, 2012); a través de la parodia, el cinismo, la sátira, la imitación y la exacerbación Capusotto busca deconstruir identidades estereotipadas que presentan los medios de comunicación. Sabemos que el humor no se conjuga del todo con la denuncia, entiendo que no es el objetivo de este programa denunciar estos clichés (no solo Violencia Rivas, sino también Micky Vainilla, Bombita Rodríguez, entre otros representantes de nuestro panorama social y político) pero sí se podría creer que, al menos, busca dejarnos pensando, reflexionando sobre nuestra historia cultural, como si esta fuera un collage lúdico de identidades.

De alguna manera, esa denuncia, ¿no es parte del objetivo de quienes participan del movimiento Anonymous? Por supuesto, los daños que pueden producir los actos de este grupo pueden perjudicar en escalas mucho mayores y concretas que la hora al aire que tiene Peter Capusotto y sus videos. La Iglesia de Scientology y todas las víctimas de Anonymous “coinciden en definir a los miembros del grupo como fanáticos del ordenador, ciberterroristas” (Ippolita 2012) pero estos, además de ser hackers, también promueven un mensaje libertario. De forma creativa, Anonymous pide al poder que reduzca la presión, pide a los bancos que dejen de ser bancos, a los gobiernos que paren las guerras, a los políticos que dejen de robar, a los militares que dejen de masacrar (Ippolita, 2012).

De alguna manera imagino que para los miembros de Anonymous estos “actos terroristas” (permítanme las comillas, tengo mis reticencias a considerar estos actos como tales) también pueden ser considerados como un juego. Claro, un videojuego virtual que tiene incidencia en la vida real. Después de todo, lo que están haciendo es vivir una realidad individual, a través de redes y operaciones, ¿qué diferencia tiene eso con cualquier juego online que se viva aquí y ahora, con gente real del otro lado de los cables de fibra óptica? La socialización online no se puede separar de la offline, del mismo modo que la política online se encuentra enlazada con la política offline, en palabras de Ippolita: “las dos dimensiones se influyen la una a la otra.”

Y vuelvo al video de Violencia, que tan cortito y al pie me viene, me pregunto ¿qué pasaría si en lugar de aceptar las peleas que da Anonymous desde Internet, intentáramos arengar a esos ciberterroristas para que salgan a la vida y tomen verdaderamente el poder? ¿Una revolución? ¿Anarquista tal vez? Seguro que no sería para jugar a “La abuela hija de puta III” (véase el video de Violencia Rivas para entender), sino para intentar dejar de mirar para otro lado, abandonar la pasividad que nos da la técnica y sus conexiones en nuestras cuevas aterciopeladas, para así tomar conciencia de la lucha de clases en la que estamos insertos con la opresión que implica.

Dice Violencia, respecto a sus nietos jugando a los videojuegos: ¡Los chicos tienen que moverse y hacer algo! ¡Son 6 chicos y una sola neurona!

Y yo… yo la aplaudo.

Maura Rivero

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