Andrés Obligado: La utopía de la educación y juegos

La utopía de la educación y juegos.

Partiendo de la cita de Maura a Ortega y Gasset, me parece que los intentos de adaptar videojuegos en el marco educativo es un intento poco prometedor de generar mayor atractividad hacia los contenidos educativos (de aquello que se quiere enseñar).

De todo lo que se dice de jugar, creo que si hacemos un poco de introspección el rasgo carcaterístico es la libertad o autonomía de la práctica. El hecho de elegir si sólo o con quienes, cuando comenzar y cuando terminar, que competencias y esfuerzo voy a dedicarle, si compito o no, los distintos grados de interactividad con el juego, y otras variables que hacen del término jugar un término con alto grado de ambiguedad. Que cada juego tenga sus reglas, algunas más flexibles que otras, no implica una perdida de libertad de la práctica de jugar; sino una apertura a esa otra vida irreal e imaginaria (dis-traerse).

Jugando se aprende mucho y esta premisa es incorporada acríticamente por muchos docentes que intentan incorporar juegos (y actualmente videojuegos) a las aulas. Muchas veces se olvida que jugar es también en escencia, en términos de Bataille, un gasto improductivo. Intentar darle una productividad (que la finalidad del juego sea aprender contenidos o desarrollar capacidades, etc) a la práctica de jugar elimina el principo de libertad que lo origina y estimula, transforma ese juego en un trabajo. Es indudable como comenta Callois que jugar es una práctica fundamental para el crecimiento de los niños y posteriormente para la socialización. Los videojuegos, más alla de sus contenidos (que dependen de los programadores y de empresas de lucro), dejan a la vista su potencialidad por la intensidad con la que los chicos y grandes los consumen. Esa intensidad (ese gasto económico, temporal y de atención) de consumo es envidiada por un sistema educativo que pareciera estar inmerso en la misma logica mercantil y pugnar por un Share más alto en el tiempo y el interés de los chicos.

Entre tanto academicismo estoy casi seguro de que a alguno no le va a gustar lo que es meramente una opinión personal, pero creo que los intentos de aplicar juegos y videojuegos en las aulas no solo tiende a banalizar los contenidos académicos que se quiera enseñar (ó capacidades técnicas a desarrollar) sino también a desvalorizar el juego mismo (poniendoló al servicio de La Educación).

Sacar al juego de su contexto y del haber tomado la desición libre de jugar es un intento utopico de acaparar formatos de prácticas libres en función de intereses insitucionales que quieren utilizar algo que poco comprenden. Introdicir videojuegos en el aula a mi entender es preseguir con este intento infructuoso de aprovechar al máximo la potencialidad humana en una lucha a ciegas por hacer divertido lo que en muchos casos para los jóvenes no es divertido. Habria que replantearse si la cultura del espectaculo y del entretenimiento tiene algo que ver en todo esto.

Los videojuegos y los juegos en general en el marco educativo me remiten a un texto de Eduardo Galeano que dice:

El pastor Miguel Brun me contó que hace algunos años estuvo con los indios del Chaco paraguayo. Él formaba parte de una misión evangelizadora. Los misioneros visitaron a un cacique que tenía prestigio de muy sabio.

El cacique, un gordo quieto y callado, escuchó sin pestañear la propaganda religiosa que le leyeron en lengua de los indios. Cuando la lectura terminó, los misioneros se quedaron esperando. El cacique se tomó su tiempo.

Después opinó: -Eso rasca. Y rasca mucho, y rasca muy bien.

Y sentenció: -Pero rasca donde no pica.

Saludos y buen fin de semana!

PD: El CONSTRUCTO NO ES UN JUEGO

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