Educación o entretenimiento: cada vez se confunden más las dos cosas

Comparto una nota de opinion del diario eltiempo.com (colombia) como iniciador de pensamientos y discusiones.

Por Jorge Yarce

A la cultura la hemos convertido en espectáculo que sirve para entretener a las masas de hoy ajenas a cualquier preocupación por pensar en cosas trascendentes, o simplemente en temas que exigen tomarse más en serio la labor de enseñar y de estudiar. La palabra ha sido sustituida por la imagen y lo que sostiene a esta es lo emocional, las ganas, el placer que se logra viendo un espectáculo, bien sea un partido de fútbol, un concierto, un reality, una telenovela donde todo el mundo se enamora de todo el mundo y todos traicionan a todos. O simplemente, viendo pasar cuñas publicitarias.

En la educación ocurre algo parecido y estamos cosechando los frutos de su mediocridad. Las clases se vuelven aburridoras, los trabajos se hacen en internet, y estudiar es una de las peores propuestas que se pueden hacer a un joven de hoy: es como castigarlo. ¿Qué hacer? La respuesta de la mayoría es que hay que hacer una educación entretenida. Y para eso, construir campos deportivos y coliseos, salas de computadores con internet, salones multitarea (para conciertos, juegos, fiestas, y una que otra conferencia para los padres de familia que, por cierto, no van ni amarrados a esas cosas. Unos piensan que nacieron aprendidos, otros que no hace falta, y otros saben que ya la TV, los videojuegos y el celular o internet influyen más en los hijos y los remplazan en su misión. Y el profesor en el aula se debate entre poner juegos, audiovisuales, contar chistes o a ratos enseñar la materia.

Aulas de inglés, aulas de juegos, piscina si es posible, aulas de aeróbicos, y cada vez menos laboratorio, menos filosofía, menos ética, menos arte, menos literatura, menos urbanidad, menos religión, menos civismo y eso sí: actividades espontáneas, convivencias sorpresa, deportes extremos, experiencias naturistas, o sesiones para probar el yagué que nos traslada a otros mundos, como parte de una experiencia mística, o más experiencias  tempranas con la marihuana, o el éxtasis y desde luego las experiencia sexuales indiscriminadas y abiertas, porque hay que experimentarlo todo para poder hacer una libre elección, de acuerdo a las preferencias personales. Los profesores, como los padres, se vuelven testigos mudos de un mundo que se les fue de las manos hace rato, y viven tratando de hacer más divertidas las clases, de usar mucho Power Point, Flash, Prezi, Ted, videos, películas, y, desde luego,  no hay que poner pruebas o exámenes que caigan mal a los alumnos.

Educar para ser, educar para la vida, educar para servir, educar la intimidad, educar ciudadanos, educar la voluntad, educar para el esfuerzo, educar para el sacrificio y para servir, educar la afectividad, educar en la virtud, educar para soñar, educar para la libertad, educar la austeridad, educar para construir comunidad, educar para la solidaridad…son cosas que suenan raro pero que siguen siendo pilares indispensables que responden a la pregunta clave: ¿para qué educamos? Desafortunadamente son cosas a las que cada día se da menos importancia.

No es que no haya centros escolares preocupados por educar de  verdad. Lo que ocurre es que el tono general es no imponer nada por lo que puedan ser criticados, de flojera debilidad de lo espiritual y, en cambio, de reforzamiento de todo lo material. Lo que falla es el sistema, que no motiva, que no ayuda a cultivar grandes ideales, a desarrollar aficiones culturales o a fomentar inquietudes sociales. Si decididamente renovamos profundamente el modo de educar, nos daremos cuenta de que sí es posible una educación diferente, para la vida y para la ser parte de una comunidad.

Fuente: http://www.eltiempo.com/blogs/_ser_periodista/2012/05/educacion-o-entretenimiento-ca.php

Anuncios