La utopía del hombre libre y la democracia directa

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Retomando con las entradas anteriores (+INTERNET) = (+DEMOCRACIA) ¿Más dudas que certezas? y “Los Likes no salvan vidas, el dinero lo hace”. Mitos y alcances del activismo 2.0 encontré este fragmento de un texto de Martín Barbero:

“El vacío de utopías que atraviesa el ámbito de la política se ve llenado en los últimos años por un cúmulo de utopías provenientes del campo de la tecnología y la comunicación: “aldea global”, “mundo virtual”, “ser digital”, etc. Y la más engañosa de todas, la “democracia directa” atribuyendo al poder de las redes informáticas la renovación de la política y superando de paso las “viejas” formas de la representación por la “expresión viva de los ciudadanos”, ya sea votando por Internet desde la casa o emitiendo telemáticamente su opinión. Estamos ante la más tramposa de las idealizaciones ya que en su celebración de la inmediatez y la transparencia de las redes cibernéticas lo que se está minando son los fundamentos mismos de “lo público”, esto es, los procesos de deliberación y de crítica, al mismo tiempo que se crea la ilusión de un proceso sin interpretación ni jerarquía se fortalece la creencia en que el individuo puede comunicarse prescindiendo de toda mediación, y se acrecienta la desconfianza hacia cualquier figura de delegación y representación.”

Si la conversación universal que facilitan las redes sociales permiten construir un flujo informativo capaz de sustituir a los medios de comunicación, también es posible construir  la voluntad general desde la democracia directa, sin intermediarios institucionales. La autonomía y nuevas capacidades del individuo común que aporta Internet permiten desembarazarse, en el ámbito político, de partidos y políticos profesionales lo mismo que, en el ámbito social, de los sindicatos o en el informativo de los medios tradicionales.

De este modo, el futuro gobierno democrático será un gobierno de redes, un modelo que imite y se ejecute a través fundamentalmente de Internet. Es decir un gobierno de voces y de acciones más que de votos; y de personas más que de ‘representantes’.

Esta utopía del hombre libre se inscribe en la visión del anarco-capitalismo, que lleva a sus últimas consecuencias la postura liberal, abogando por la desaparición del estado y su reemplazo por el libre mercado. Pero no será que los actuales procesos sociales necesitan son nuevos mediadores, nuevas organizaciones políticas y nuevos medios que recuperen credibilidad y respondan a las necesidades actuales?

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