Revolución desde el living.

Si bien no se puede generalizar, es cierto como se observa en “El acuario… “, que la participación comprometida en la vida social ha dejado paso a relaciones online. La comodidad del hogar y las ventajas de las pantallas ubicuas han favorecido esta individualidad, paradójicamente más conectada y sin contacto. Coincido con Ippolita en llamar, en este caso a Facebook, como un salón donde se ingresa a una participación virtual del “me gusta” y la aparente “preocupación” por la injusticia del mundo; desde el living y a merced de las bondades que nos brinda una empresa privada. Con el avance tecnológico las personas han mutado de protagonistas a espectadores, desde un espacio corporal a uno pasivo y sin riesgos. En Facebook estamos a un clik de todo. Desde gustarnos fotos o comentarios, apoyar causas nobles o las más ridículas. Todo eso sólo con un clik desde casa y sin transpirar. Revolucionario. Me quedo con las palabras de Gil Scott-Heron: “No podrás quedarte en casa, porque la revolución no será televisada”. Los medios que detentan el poder y la tecnología se sienten a sus anchas mientras permanecemos adormecidos dentro de la red. Lo contrario sería darse cuenta esta gran influencia que nada tiene de inocente.Las virtudes de la red ya las sabemos lo que es impredecible son las consecuencias que depararán en las relaciones sociales reales a futuro.

Anuncios