Google desde Bourdieu (simplificado)

Pierre-Bourdieu-cover

Para Bourdieu existen tres estados del capital cultural: incorporado (interiorizado en las personas), objetivado (en libros, herramientas, etc.) e institucionalizado (títulos). El primero se comienza a incorporar desde el momento del nacimiento por medio de la familia. Este capital es un capital que se hace “cuerpo”, que se convierte en parte del sujeto, y según Bourdieu es determinante en el éxito o fracaso de los niños en la escuela.

El capital incorporado es necesario para comprender la cultura objetivada. Es decir, por poner un ejemplo, no es la misma experiencia ir a un museo si no sé nada sobre la historia del arte que si conozco  el nombre de Picasso, Van Gogh, etc. Tampoco sirve tener una biblioteca llena de libros si no puedo comprender una obra más o menos compleja (tengo muchos libros, cultura objetivada, pero de adorno porque no tengo el capital cultural para apreciarlos).

Si utilizamos estas categorías para pensar Google, podemos decir que es una enorme masa de capital cultural objetivado. Si alguien quiere consultar textos de Marx, Weber, o hacer una visita por el museo del Louvre puede hacerlo. Todo está allí a nuestra disposición. Pero ¿cuántos jóvenes consultan este tipo de material en la web?

La práctica más habitual en cualquier búsqueda de internet es ingresar en las dos o tres primeras entradas que aparecieron en el resultado de la búsqueda. Estas entradas, como hablamos en el teórico con el caso de la música clásica, suelen ser las más visitadas y no necesariamente las más precisas y certeras. El hecho de que la mayoría de los usuarios desconozcan los criterios de jerarquización de la información de los principales buscadores que usamos, habla de la distancia entre una posibilidad infinita de acceso a la cultura objetivada (que brinda google) y las efectivas prácticas usuales. En este punto, arriesgo una hipótesis: así como Bourdieu dice que a mayor capital incorporado los niños tienen mayores posibilidades de que les vaya bien en la escuela, a mayor capital incorporado hay más posibilidades de obtener información “valiosa” en Google. Los jóvenes con mayor capital cultural están en condiciones de evaluar y confrontar resultados, a diferencia de aquellos que hacen el camino corto, entrando a los links que Google les dice en su búsqueda de “voy a tener suerte”.

Google es una (o la mayor) fuente de cultura objetivada del mundo y en este sentido cumple su pretensión totalizadora (que dice Ippolita). No creo que sea un mito la idea de Google como “la biblioteca más grande del mundo”, de hecho considero que lo es.  Pero creo que el quid de la cuestión radica en los criterios que los usuarios ponen en juego a la hora de buscar y para ello es fundamental el capital cultural que podamos incorporar.

 

 

 

 

 

 

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