Una anécdota

En el libro “En el acuario de Facebook”, Ippolita habla sobre el negocio de la información, tema que se tocó ayer en clase. Menciona ciertos programas que se hacen pasar por personas y de ese modo hacerse contacto nuestro o sacarnos un poco de información a través de un charla (¿?).

Lo que sigue es una anécdota. Hace unos días una de mis hermanas me contó que en Facebook le había pasado algo muy extraño. Un usuario con foto de hombre joven de aspecto hindú, le envió un mensaje privado en el que preguntaba si la de la foto del perfil era realmente ella. También explicaba por qué es que le escribía: es que ella siempre le figuraba entre las sugerencias, él la borraba y volvía a aparecer. Mi hermana le contestó que efectivamente era la de la foto, entonces el otro siguió, pero esta vez indagando sobre si ella se relacionaba con el arte, porque veía algunas publicaciones  y le parecía que sí. También preguntó por dónde vivía. A este segundo mensaje mi hermana no contestó. Le contó lo sucedido a su novio y a la hermana de éste, quien al escuchar todo la hasta la computadora, abrió su Facebook y le mostró un mensaje que un usuario con foto de hombre joven hindú le había escrito: era exactamente el mismo. Mi hermana le propuso que le contestara lo mismo que ella y el mensaje de respuesta del otro fue igual que el dirigido a mi hermana. Ninguna de las dos lo agregó, de hecho no les envió solicitud de amistad, sólo les hablaba vía mensaje privado. Se me ocurrió que podía ser uno de esos programas de los que habla Ippolita en su libro. ¿Qué opinan?

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