Facebook Demetricator: contra el default-power del caralibro

El tema ha surgido más de una vez en las últimas clases teóricas. E Ippolita lo trata de manera recurrente en En el acuario de Facebook. El software en general -los programas, los sistemas operativos, y también Facebook- presentan un número restringido y predeterminado de operaciones que el usuario puede realizar y, en consecuencia, anulan toda otra posible acción. En este sentido, en relación a quienes denomina “los nuevos escribas” -programadores- Levis señala lo siguiente:

“toda tecnología, y en particular la informática, condiciona aquello que podemos hacer y expresar y el modo en que podemos hacerlo. El control del usuario sobre la máquina es limitado… Las computadora obedecen las instrucciones de los autores de los programas, quienes de este modo regulan y condicionan las actividades y hábitos de los usuarios.”1

La predeterminación de operaciones posibles encuentra en Facebook una clara expresión en el incontrastable “Me gusta”. Bajo el concepto de default-power, Ippolita analiza esta limitación como un condicionamiento ineludible para la masa usuaria de la red social. “La gran mayoría de estos usuarios deja sin modificar la configuración por defecto de las plataformas de las redes sociales”, agrega al respecto Ippolita.

facebook-demetricatorLlegados a este punto, vamos al título del post y presentemos el Facebook Demetricator. Creado por Benjamin Grosser -artista, compositor, programador- el Demetricator es un simple plug-in que, una vez instalado en la computadora, permite habilitarlo para ver la interfaz de Facebook sin números. Revisen su propio Facebook y vean cuántos números aparecen; “fulano agregó 13 amigos recientemente”, “a 15 personas les gusta esto”, “hace 43 minutos”, y así en cada posteo. Todo en Facebook está cuantificado: la cantidad de amigos que tenemos, los likes que recibimos, los comentarios, las fotos. El Demetricator simplemente elimina los números, y entonces, activándolo, tendremos nuestro muro sin una sola cifra.

Grosser parte de su propia experiencia en Facebook para explicar las razones de su creación. “Como usuario habitual de Facebook, continuamente me encuentro a mí mismo atrapado por su uso infinito uso de los números. ¿Cuántos “Me gusta” tuve hoy en mis fotos? ¿Cuál es mi número de amigos? ¿A cuántos le gusta mi estado? Me centro en estas cuantificaciones, atendiendo más a la cantidad de respuestas que a las respuestas en sí mismas, o al número de solicitudes de amistad recibidas antes que a establecer conexiones significativas. En otras palabras, estos números me llevan a evaluar mi participación en el sistema desde el punto de vista cuantitativo.” Ante este panorama, el plug-in busca que la experiencia del usuario se centre, antes que en la cantidad de respuestas, en la calidad de los contenidos. Pero incluso Grosser va un paso más allá e invita a reflexionar, a partir del Demetricator, acerca de qué implica el hecho de que un software -Facebook en este caso- prescriba ciertas operaciones y anule la posibilidad de otros comportamientos: “Demetricator también explora cómo los diseños de software prescriben ciertos comportamientos, y pone en cuestión las motivaciones subyacentes a esos diseños. ¿Para qué sirve esta enumeración a un sistema (y una corporación) que depende del trabajo gratuito y sostenido de los usuarios para producir la información que llena sus bases de datos? ¿A dónde conduce que la cantidad, y no la calidad, sea lo más importante?

Facebook Demetricator from benjamin grosser on Vimeo.

Sería exagerado plantear que desarrollos de este tipo podrían hacer tambalear el default-power de Facebook.  Por lo pronto, no obstante, es interesante ver cómo un trabajo de programación individual, sencillo, doméstico, puede al menos parcialmente habilitar opciones no contempladas en el software original propuesto por una gran corporación como Facebook. Sin caer en la trampa de la magia de la personalización -discurso de la publicidad: “tené tus zapatillas exactamente como a vos te gustan, distintas a las demás”-, hay una cierta potencia subversiva en el gesto lúdico de tomar el producto masivo, público, para todos, y modificarlo para conseguir un uso privado significativo o, dichos en otro términos, de “hackear” a Zuckerberg y sus secuaces de Silicon Valley.

1. Levis, Diego (2009): «Informática y cultura» en La Pantalla Ubicua. Televisores, computadoras y otras pantallas. Buenos Aires, La Crujía. 2º edición revisada y ampliada.

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