Orwell sigue entre nosotros

Ayer hablábamos en el teórico sobre las pantallas como lugar para mirar y para que nos miren, desde el exhibicionismo pero también desde el control.
Hoy escuché en el noticiero que hay una normativa que podría entrar en vigencia en 90 días en Córdoba, y que consiste en instalar cámaras en jardines y geriátricos. Presentaron testimonios de algunas maestras que planteaban que la educación tiene que ver con la confianza y la intimidad, y la cámara estaría interrumpiendo esa lógica.
Quienes están a favor plantean que las imágenes filmadas servirían como método probatorio en caso de que existiesen denuncias o cuestiones judiciales; y que es un buen método para que los padres confíen en el jardín si los pueden ver desde sus casas. En Berazategui, la directora de un jardín que ya tiene cámaras manifestó que le parece perfecta la legislación al respecto porque la tecnología siempre va un paso más avanzada que las leyes.
El artículo que comparto a continuación es de Febrero, cuando se discutía la propuesta. En esta nota hablan de una suerte de “Gran Hermano”, lo que me remitió al ejemplo citado en clase ayer del texto de Ippolita. Acuerdo con el grupo cuando dice “el control no impide el crimen, sino que como mucho facilita más el castigo (…) reforzando la lógica del sistema judicial y carcelario“(Ippolita:2012)
Creo que la lógica que prima, de acuerdo a los testimonios que recaban los medios de comunicación y a las construcciones de estas noticias, es precisamente la del castigo antes que la de la prevención, y se fomenta la vigilancia y el control como valores indiscutibles.
No obstante, dejo a criterio de Ustedes evaluar las ventajas y desventajas de este tipo de medidas.

http://www.perfil.com/ediciones/2013/2/edicion_754/contenidos/noticia_0061.html

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