“Volver al cuerpo” Y mientras tanto, ¿qué?

En la mayor parte de mis aportes en Constructo intenté ir ensayando sobre el problema de “lo material” y el cuerpo en particular, en el cruce con las nuevas tecnologías digitales y los mundos virtuales.
Estoy por demás de acuerdo con Ippolita cuando advierte sobre la “desmaterialización” y adelanta que se debe recuperar la corporeidad, el canal comunicacional con piel.
No es que realmente “todo lo sólido se desvanezca en el aire” y advenga una “sociedad líquida”, pero ya desde décadas acude un proceso de crecimiento de la actividad financiera por sobre la producción material, así como el advenimiento de las TIC y las redes digitales, y también en el teórico del 29/5 se advirtió sobre el lugar que en el pasado las plazas ocupaban como espacio de encuentro y socialización, estando hoy más bien vacías cuando no directamente enrejadas o, en el mejor de los casos, dedicadas al entretenimiento fugaz.

Desde luego, también existen contraejemplos con casos concretos en los que formaciones materiales se organizan en pos de acciones proyectadas, así como de la creciente oferta de actividades que vuelven la atención sobre el cuerpo (desde yoga a maratones), pero en una comparación gradual, existe cierto acuerdo académico respecto al mayor grado de “desmaterialización” en los intercambios y relaciones.

Con todo, también debo reconocer que aquella vuelta al cuerpo que Ippolita advierte como imprecindible, jamás se produciría por un abrupto cambio de orientación en la institución imaginaria de la sociedad. Entonces, la pregunta que se me plantea es: y mientras tanto, ¿qué?
No parece factible pensar en un renacer de los ludistas destruyendo las máquinas. La vuelta al cuerpo (en definitiva, el verdadero soporte de todas las acciones materiales -incluso de las que se den en la web, las cuales siguen necesitan de un cuerpo senti-pensante que se posicione delante de la máquina) no parece posible sino de un modo paulatino. Entonces:
¿Qué lugar deparar a las tecnologías y las herramientas digitales en ese proceso?
¿Qué tarea pueden cumplir las redes digitales y las TIC en un cambio que, en definitiva, consistiría en correr a ellas mismas de la mayor trascendencia que vienen ocupando?
¿Se trata de minar a la herramienta desde adentro haciendo uso de ella (teniendo en cuenta además el esmerado control que esas redes tienen respecto a lo que allí circula)?
¿Tal cosa podría darse mediante un devenir desprevenido, a través de acciones no organizadas y proyectadas?
¿O es que acaso predomina el deseo de continuar por un rumbo de digitalización y virtualización?

Mauricio Castro -Equipo 8, Videojuegos y otros medios interactivos.

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